¿ENCUENTROS O REENCUENTROS?
Cuando
dos personas sienten que se “conocen de toda la vida”, cuando se produce una
“conexión muy profunda” entre ellos, hay una sensación de confianza e intimidad
extrañas para un primer encuentro, ya sea concertado o casual. ¿Es realmente la
primera vez que se ven?, ¿son tan desconocidos como creen? Incluso en
situaciones menos románticas de sometimiento, abuso, obsesión, acoso… ¿Qué pasa
que no me lo puedo sacar de encima?,¿Por qué no me deja en paz de una vez por
todas?, se pregunta la víctima. Tal vez el victimario tenga sus razones, aunque
ninguno de los dos se conozca…Y no hace falta hablar de extremos, podemos
reconocer esto entre amigos, compañeros de trabajo, incluso familiares, con los
que sentimos una mayor afinidad que con otros, que va “mas allá” de la
cercanía, grado de parentesco, compatibilidad de carácter o afinidad de gustos.
“Apenas lo conocí me llevé muy bien, me sentí muy cómodo, nos pusimos a charlar
como viejos amigos”, decimos. ¿No será que en realidad somos “viejos amigos”? O
puede suceder lo contrario: “No sé, no la conozco, pero hay algo en esta
persona que no me gusta”, justificamos,” No soporto su manera de hablar, de
mirarme”, decimos sin encontrar mayor explicación.
¿Estaremos
recordando amargos momentos del pasado?
¿Qué
jugarreta nos hace la vida? Ninguna. Forma parte de las reglas del juego. A
esta vida vinimos a aprender, a crecer, a evolucionar. Mientras vamos viviendo
nos encontramos, nos involucramos de diferentes maneras, a veces concluimos
bien las relaciones, otras dejamos pendientes (amor, odio, celos, envidias,
promesas, culpas) que, al terminar esa vida, no terminan con ella. Y en la
rueda de las reencarnaciones, en la rueda del Karma, las cuentas siempre
cierran. Para ello, la vida orquesta el reencuentro, haciéndonos creer que el
encuentro es casual. Para que concluyamos lo que dejamos pendiente y aprendamos
con ello a superar los obstáculos, a refinar el carácter, a madurar en
consciencia.